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Cientifico

En un laboratorio del departamento de Agricultura de Estados Unidos entre tubos de ensayo, computadoras y máquinas especiales destaca la figura de un hombre con aspecto latino.Enrique Geovanny Yánez Santos, científico hondureño

Su nombre es Enrique Geovanny Yánez Santos, 34, un científico hondureño que surgió de los campos bananeros de La Lima con el ideal de estudiar en Estados Unidos y ser un ciudadano útil a su patria.

Pasa ocho horas dentro del laboratorio trabajando en una nueva técnica de investigación de la vitamina B-12 que tendrá un impacto en la población estadounidense. Se ha ganado el respeto y admiración de sus compañeros por la entrega a su trabajo.

No olvida sus raíces y asegura que regresará a su tierra a sembrar todos sus conocimientos.



Pininos
Era 1969 cuando Eulalio Yánez y Lorenza Santos le daban la bienvenida a su hijo Enrique en un humilde hogar en los campos bananeros de la transnacional Tela Railroad Company.


Creció en un hogar pobre, pero como él lo describe unido. Su padre, agricultor y su madre, un ama de casa, trabajaron mucho para mantener a sus seis hijos. Como a todo campeño, la tradición le profetizaba una vida como agricultor.

Sin embargo, Enrique recuerda que mostró su vocación por las ciencias y la química en la primaria. “Sentía fascinación por la matemática, la física y la química. En secundaria me involucré más a través de pequeños experimentos. Descubrí que existía otro mundo más allá de las bananeras”.

A mediados de su tercer año en el Instituto Departamental Patria, en 1984, con el apoyo de sus padres, decidió aplicar a la Escuela Normal Mixta del Litoral Atlántico de la cual se gradúo en 1987 con altos honores.

El viaje
Enrique aplicó a cuatro becas y fue seleccionado por tres instituciones: la Escuela de Aviación en Palmerola, la Universidad Estatal de Iowa, en EUA y la Escuela Superior del Profesorado, hoy la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán.

“Yo quería estudiar en Estados Unidos, así que no desaproveché la oportunidad. La experiencia me abrió los ojos a una nueva cultura y aprendí nuevas técnicas de pedagogía”.

Regresó a Honduras y obtuvo el grado de Bachiller Universitario con orientación en Físico-Química. Pero no era suficiente y nuevamente decidió aplicar a otra beca para regresar a EUA. En 1994, recibió la noticia de su vida: estudiar una maestría en una de las universidades del país más poderoso del mundo. Estudió Maestría en Química Analítica en Western Kentucky University en 1995, luego de cursar un programa intensivo de inglés.

Al concluir su programa de maestría en 1997 y faltando sólo pocos meses para regresar a Honduras, aplicó a tres universidades de las cuales en dos fue aceptado para continuar estudios de Doctorado en Química Analítica. Eligió la Universidad de Cincinnati.

Científico
Actualmente, Enrique trabaja como investigador químico en el Laboratorio de Alimentos del Centro de Investigación de Nutrición Humana de Beltsville en el estado de Maryland, a varios minutos de Washington.

Este centro es una dependencia del Departamento de Agricultura y es conocido como el más grande del mundo en cuanto a investigación y avances tecnológicos en este campo.
“Trabajo con otros científicos desarrollando una técnica para agilizar el proceso de análisis de las especies que conforman las cobalaminas, la comúnmente llamada vitamina B-12”.